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El Corán y la Crucifixión y Resurrección de Cristo
por Dave Miller, Ph.D.

Un conflicto significativo entre el Corán y la Biblia, relacionado íntimamente con la persona y deidad de Jesús, es Su rol redentor. El Nuevo Testamento presenta la muerte, sepultura y resurrección de Jesús como el programa central del cristianismo (cf. 1 Corintios 15:1-4; Hechos 2:22-36; 3:13-18; 4:2,10,25-28; 5:30-31; 17:31; et.al.). La razón principal por la que Jesús vino al mundo fue cumplir el plan de salvación que fue absolutamente esencial—el medio de expiación que hace posible el perdón divino de los pecados (Isaías 53:10-11; Marcos 10:45; Lucas 19:10; 2 Corintios 5:19; Filipenses 2:5-8; 1 Timoteo 2:5-6). Solamente a través de Cristo el perdón de pecados puede llegar a ser una realidad (Hechos 4:12; 13:38; Efesios 2:18). Y es solamente a través de la sangre que Cristo derramó que se pudo realizar esta remisión (Hebreos 9:11-10:4,19; 2:14; Colosenses 1:14,20; 1 Pedro 1:18-21; Apocalipsis 1:5). La crucifixión de Cristo (seguida necesariamente por Su resurrección) es sin duda la característica suprema de la religión cristiana. Sin ese evento único y singular, será imposible realizar propiciación (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2). La expiación por el pecado es una necesidad obligatoria e indispensable—enlazada íntimamente a la misma naturaleza de la deidad. Dios no puede seguir siendo justo si simplemente pasa por alto o descarta el pecado humano (Romanos 3:25).

En claro contraste, el Corán muestra ignorancia vergonzosa de la noción de la expiación. De hecho, niega la historicidad de la crucifixión de Cristo. En un pasaje que relata la desobediencia frecuente de los judíos, se declara:

[Y] por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, sino que Alá lo elevó a Sí. Alá es poderoso, sabio (Sura 4:157-158, énfasis añadido).

Ya que (supuestamente) Jesús no fue realmente crucificado, esto quiere decir que tampoco resucitó de los muertos.

Cuando Alá dijo: «¡Jesús! Voy a llamarte a Mí, voy a elevarte a Mí, voy a librarte de los que no creen y poner, hasta el día de la Resurrección, a los que te siguen por encima de los que no creen. Luego, volveréis a Mí y decidiré entre vosotros sobre aquello en que discrepabais» (Sura 3:55, énfasis añadido).

En contraste abierto, el Nuevo Testamento coloca a la resurrección como el fundamento en que el resto del sistema cristiano descansa. Si Jesús no fue crucificado y resucitado posteriormente de los muertos, entonces el cristianismo es una farsa y es completamente insostenible. Como Pablo declaró,

Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres (1 Corintios 15:12-19, énfasis añadido).

El autor del Corán es inconsistente. Aprueba el cristianismo (mientras que los cristianos reconozcan a Dios como singular), pero niega la resurrección. No obstante, misma la religión cristiana reconoce que si la resurrección no ocurrió, es una religión falsa. De hecho, el nombre “cristiano” sería un término blasfemo si no se debe adorar a Cristo como Dios y Salvador. Identificarse, o identificar a otros, como “cristianos” en una manera de aprobación sería inaceptable y repugnante para los musulmanes como la identificación de ellos como “mahometanos”. Pero el Corán frecuentemente dignifica el término “cristiano” en una manera de aprobación (Sura 2:62,111,113,120; 5:51,69,82; 22:17)—mientras que niega su tendencia central.




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